LOLA LUCEÑO 10/11/2013
El
Defensor del Pueblo señala que un 5% de los alumnos reconoce que algún
compañero le pega, mientras el Instituto de Evaluación y Asesoramiento
Educativo indica que un 49% de los estudiantes dice ser insultados o
criticados en el colegio. En 2011, nada menos que 5.000 padres
denunciaron a sus hijos por malos tratos en España, y en 2012, 183
menores fueron imputados o detenidos en este país por agresión sexual (9
en Extremadura, dentro de una escalada vertiginosa). Los niños de la
casa se convierten en tiranos en un porcentaje que comienza a preocupar.
Por ello, la Fundación INPA-Framaguad ha comenzado a desarrollar
talleres novedosos en cinco colegios cacereños de forma altruista, que
se prolongarán todo el curso.
Los psicólogos imparten sesiones
semanales a un total de 250 alumnos de los colegios Alba Plata,
Cervantes, Moctezuma, Carmelitas y Paideuterión. Fueron los primeros
centros en organizar sus agendas para hacer posibles los talleres. Otros
muchos ya están a la espera, debido al interés que despierta la
iniciativa. "Estos problemas aumentan entre los chavales, no hay día sin
una noticia negativa", lamenta la presidenta de la fundación, Guadalupe
Andrada, experta psicóloga con una larga trayectoria.
¿Y por
qué se agudiza la violencia verbal o física entre los niños y
adolescentes? "Porque en muchos casos están completamente solos, a su
libre albedrío, con un medio de masas en su mano que es Internet donde
les llega toda la información sin criba ni control". En definitiva, "los
niños están muy solos y los padres están muy perdidos, a lo que se suma
la información absolutamente indiscriminada, sin criterio, sin sentido
crítico, que reciben", explica la especialista.
Los talleres se
realizan con niños de 5 y 6 de Primaria, porque entre los 10 y 12 años
"el grupo de iguales comienza a adquirir una mayor relevancia, y la
valoración o desprecio hacia los otros empieza a cristalizar", señala
Guadalupe Andrada. A esas edades los niños inician sus salidas con los
amigos, las relaciones cobran un relieve especial, se hacen evidentes
problemas como el rechazo o el acoso al que es diferente, surgen las
distintas formas de violencia, las chanzas o amenazas por el móvil o las
redes sociales. "Es una edad extraordinariamente crítica para abordar
estos temas, y el rechazo y el acoso se dan con mucha frecuencia en los
colegios, hay niños aislados, marginados en los recreos porque el jefe
del grupito lo decide así, porque no le gusta como viste, simplemente
porque lo ve distinto...", indica la psicóloga.
Los niños
víctimas de tales comportamientos empiezan a sentirse "tremendamente
mal" a estas edades, "solos y tristes", lo que supone el comienzo de una
percepción personal muy mala. "En un taller preguntábamos qué habían
sentido al sentirse rechazados, y un niño nos contestó:
No me gusta mi vida, no quiero mi vida porque los demás la rechazan ",
relata la psicóloga. Estas situaciones pueden derivar en una depresión o
circunstancias más complicadas, "por eso queremos ayudar a que no
ocurra", afirma.
Por su parte, el niño agresivo, acosador,
intolerante y no respetuoso, que orquesta los grupos para que se margine
al que es diferente, "también va creciendo sin sentimientos de empatía
hacia otros y puede degenerar en un chico afectivamente frío que
maltrata no solo a su grupo de iguales, también a sus padres y a sus
parejas", señala la experta. De ahí la importancia de actuar a estas
edades en concreto.
El taller que se desarrolla en los colegios
está centrado en la promoción de valores prosociales, positivos,
favorecedores de una mejor convivencia, que previenen el rechazo, el
acoso y cualquier forma de violencia, impartido por profesionales de
psicología con amplia formación en este área. Son sesiones dinámicas,
totalmente participativas, prácticas, con preguntas e intervenciones
continuas de los alumnos, visionado de cortos, lectura de relatos
prosociales y demás recursos de apoyo. Los niños se ponen en el lugar
del otro, tratan el espíritu crítico, la simpatía, el perdón, el
acogimiento... Se les fomenta el desarrollo de recursos afectivos o
cognitivos para que logren su autonomía y libertad individual, capacidad
crítica y comportamientos sociales proactivos.
"Y es que
nosotros les hablamos de la felicidad. El primer día les decimos:
venimos a trabajar con vosotros porque nuestra fundación quiere que
seáis más felices", explica Guadalupe Andrada, asegurando que hasta los
niños más tímidos participan. En este sentido, "nos ha sorprendido muy
favorablemente la implicación de los colegios por mejorar la formación
humana e integral de los alumnos", concluye.
Fuente:
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/caceres/un-equipo-de-psicologos-previene-acoso-y-rechazo-en-cinco-colegios-cacerenos_768063.html?utm_content=bufferf94ff&utm_source=buffer&utm_medium=twitter&utm_campaign=Buffer